Estudié Biología porque quería conocer “todo lo que
existía sin ayuda del hombre”, intentando acercarme a lo más fundamental de la
existencia materialmente visible. Mi
segunda y tercera opciones de estudios eran Psicología y Filosofía. Después de muchos años de estudio y experiencia
profesional, fui concluyendo que es el ser humano quién decide sobre los
recursos naturales, muchas veces para su detrimento. Esto nos ha llevado a un estado ambiental
crítico. Sorprendentemente, el ser
humano se ve directamente afectado por el deterioro ambiental, y de formas no
sutiles.
¿Por qué entonces continúa la trayectoria de “progreso” y consumo sin darnos cuenta de que esto no es en absoluto aquello, sino un camino que se va angostando hasta que las opciones sean tan reducidas que las decisiones sean forzadas?, me preguntaba. Mi inquietud porla Psicología tomaba
fuerza. Era mi deseo comprender qué hay
detrás de la actitud “deshumanizada” (¿o acaso la más humanizada?): las de
destrucción y abuso hacia las plantas, los animales, y aún las que consideramos
no vivas: el agua, el aire. ¿Qué sucede
con los seres humanos para que deseen conquistar, controlar, modificar,
destruir? ¿De dónde viene esto?, ¿por
qué nos comportamos así sin importar nacionalidad, cultura, etc.? ¿Qué sucede con aquellos grupos humanos que
viven en armonía con su entorno natural?
Todas estas preguntas me hacía y mi conclusión era que únicamente desdela Psicología podría
comprender cómo el ser humano se relacionaba con el ambiente, con otros seres
humanos, y con él mismo. Decidí entonces dejar la Biología por un tiempo y
explorar la Psicología. Después de muchos años de poner mi atención
en el exterior, empecé a ponerla en el interior, con énfasis. ¿Por qué soy como soy?, ¿por qué reacciono de
diversas formas ante la vida, ante los demás?
Las lecturas relacionadas con el tema dela Psicología y la tan
satanizada autoayuda empezaron a interesarme mucho, e inicié un proceso de
desdoblamiento y autoconocimiento que ha durado los últimos 3 años (incluyendo depresión
durante 1 año). En este tiempo pude
identificar que en mí la herida de humillación era la principal, y mi máscara
era la del masoquista (sensu Lise
Bourbeau, “Las 5 heridas que impiden ser uno mismo”, Ed. Diana), con un miedo
terrible a la libertad y alta dificultad para decir “no”, entre muchas cosas
más. Esto me llevó a observar y
cuestionar todas mis decisiones y mi manera de ser.
Me enteré del Diplomado en Terapia Psicocorporal. Al leer la definición y objetivos del diplomado, me pareció que era algo muy parecido a lo que yo estaba buscando. Fue así como se inició mi incursión en un ejercicio de tipo psicológico-corporal.
¿Por qué entonces continúa la trayectoria de “progreso” y consumo sin darnos cuenta de que esto no es en absoluto aquello, sino un camino que se va angostando hasta que las opciones sean tan reducidas que las decisiones sean forzadas?, me preguntaba. Mi inquietud por
Todas estas preguntas me hacía y mi conclusión era que únicamente desde
Las lecturas relacionadas con el tema de
Me enteré del Diplomado en Terapia Psicocorporal. Al leer la definición y objetivos del diplomado, me pareció que era algo muy parecido a lo que yo estaba buscando. Fue así como se inició mi incursión en un ejercicio de tipo psicológico-corporal.
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