sábado, 25 de enero de 2014

Mi verdadera máscara

Como mencioné en la entrada de La Máscara, durante aquel ejercicio yo pensé que lo que había impreso originalmente en mi cartulina (meditativa, profunda, pacífica, espiritual, etc.) NO era mi máscara, sino que mi máscara era autosuficiente, fuerte, alegre, etc.  Sin embargo, tras algunos meses de haber iniciado la terapia psicocorporal, me encontré en extremas dificultades para seguir con mi práctica espiritual.  No podía sentarme a meditar, hacer comunicaciones animales, sanación con onda theta, etc.

Me fui dando cuenta de que, en efecto, eso que yo había plasmado en la cartulina era en verdad mi máscara. Era eso tras lo que yo me ocultaba, algo distorsionado de la realidad.  Si puedo meditar, sí, pero no soy una meditadora profesional ni muy avanzada.  Sí puedo realizar comunicaciones animales, sí, pero no soy infalible y no siempre lo logro con éxito.  Si puedo ser profunda, sí, pero no soy únicamente profunda, también soy superficial.  Todo esto me cuesta aceptar.  Tengo miedo a la reprobación, al rechazo, a verme débil, a verme fallar.  A verme vulnerable.  Y con tal de no aparecer vulnerable ante mí ni ante nadie, monto esta máscara de "meditativa, profunda, espiritual".  Pero cuando se va cayendo la máscara, surge lo que hay debajo: enojo, simplemente enojo que necesita salir.

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