Durante el módulo 2, realizamos un ejercicio dónde elegíamos papeles de colores que estaban tirados en el piso. Al ver un color que nos atraía, debíamos pararnos sobre el papel. Posteriormente, volteábamos el papel y leíamos una palabra escrita al reverso. Realizamos el ejercicio 3 veces, para encontrar 3 palabras. Las palabras que encontré bajo los papeles (cuyos colores encontré hermosos, ¡oh dios!) fueron: agresivo, inocente y depresivo. Cuando tuvimos que actuar de acuerdo a nuestros papeles, me sentí incómoda al ser agresiva, auténtica al ser inocente, y agotada al ser depresiva. Sin embargo, cuando fue la segunda ronda de actuación, cuando pasé de depresiva a agresiva, sólo puedo resumir en una palabra cómo me sentí: VIVA, llena de energía.
Este ejercicio me ayudó a observar cómo cada emoción me llevaba a un estado energético diferente, y me percibí desbalanceada en mis emociones. Mostrarme dura, encabronada (perdón), era para mí tener más energía que cuando me mostraba triste, deprimida. También relacioné estos estados emocionales con mi infancia (inocente), adolescencia (agresivo) y adultez (depresivo).
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